El Romancero (Ruben Gutierrez i Joan Pujades)

Publicado en por Classe de 1er

Poesía de la edad media

 

La edad media comienza con la caída del imperio romano. La destrucción es total, incluyendo el campo de la cultura. El legado cultural grecolatino y europeo se separarían por un largo tiempo, pero, los sabios del Islam se encargarían de mantener vivas las obras clásicas. En la baja edad media, la cultura cristiana se limitara a los monasterios ya que solo allí conocían le escritura, por lo que la poesía era oral y la poesía culta era exclusiva de los monjes. Debido a la desaparición de la escritura en la mayor parte de la población, el transito del latín a las lenguas romances afecta también a la lírica popular. A partir del siglo XI las lenguas romances se consolidan como idiomas literarios.

 

 

 

Los romances son poemas narrativos formados por una serie ilimitada de versos octosílabos, de lo que riman en asonante los pares y quedan libres los impares. Al tener la serie o tirada de versos una extensión variable, hay romances de muy distinta longitud.

Los romances nacen como poesía destinada al canto, a la recitación o a la declamación ante un público generalmente popular. Este carácter oral y popular es fundamental en el desarrollo histórico del género: debido a eso, es muy probable que existan, por ejemplo, varias versiones o de que existan multitud de variantes sobre un mismo tema.

El verso octosílabo es el que mejor se adapta a la entonación normal de nuestra lengua y su utilización da sensación de naturalidad, lo que le hace el verso por excelencia de la poesía popular española.

 

Las principales características de los romances son:

- Mezcla de narración y diálogo.

- Fragmentarismo narrativo: el romance se centra en un momento determinado de la acción, el más importante o el de mayor dramatismo, y se interrumpe muchas veces justo antes del desenlace. (final truncado)

- Abundancia de repeticiones

- Utilización de vocativos y de formulas expresivas para llamar la atención del oyente.

- Empleo del presente histórico para actualizar la acción.

- Sencillez de recursos expresivos.

 

El origen de los romances no esta claro. Se ha visto una clara relación entre los romances y los cantares de gesta y la épica. Los romances podrían ser fragmentos aislados de cantares de gesta que, por su especial dramatismo o emoción, se cantaban como poemas independientes, transmitiéndose así oralmente.

 

Otras teorías, en cambio, sostienen que los romances son anteriores a los cantares de gesta.

 

A lo largo del siglo XV, surge el término romancero como designación genérica para las distintas colecciones de romances que se publicaron con nombres diversos. Pero la palabra también se ha empleado para designar al conjunto total de los romances.

 

En términos generales se conoce como romancero viejo al conjunto de romances anterior al último tercio del siglo XVI.

Cuando en el ultimo tercio del siglo XVI comenzó a decaer la publicación de romances antiguos, surgen las primeras recopilaciones de romances nuevos. Se le da el calificativo de nuevo ya en las primeras colecciones, lo que indica que se tiene conciencia de renovación literaria. Del mismo modo que también se llama nueva a la comedia que por entonces comienza a triunfar de la mano de Lope de Vega.

 

Romances históricos: Tratan temas históricos o legendarios pertenecientes a la historia nacional, como, el Cid, Bernardo del Carpio, etc.

Romances carolingios: Están basados en los cantares de gesta franceses: batalla de Roncesvalles, Carlomagno, etc.

Romances fronterizos: Narran los acontecimientos ocurridos en el frente o frontera con los moros durante la Reconquista.

Romances novelescos: Con gran variedad de temas, aunque frecuentemente están inspirados en el folklore español y asiático.

Romances líricos: Son una función de la libre imaginación y el gusto personal. Menéndez Pidal señala los rasgos subjetivos y sentimentales que reemplazan los detalles menos dramáticos del cantar de gesta original. Se eliminan los elementos narrativos considerados secundarios, y el romance abandona el contexto, enfatizando la acción inmediata. El poeta anónimo puede expresar sus sentimientos amorosos o favorecer temas folclóricos, personajes mitológicos, y sucesos fantásticos.

Romances épicos: cuentan las hazañas de héroes históricos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Romance de Doña Alda es un romance carolingio. Es un romance épico (o heroico); anónimo proviene de la épica francesa (gesta de Roncesvalles), de tipología sobre materia de Francia. Así, se basa en hechos históricos y legendarios con esa particularidad, que los personajes no son castellanos sino franceses. Pertenece al romancero viejo, y era de transmisión oral. Se conocía ya en los siglos XVI y XVII.

 

En la introducción, que va des del primer verso hasta el verso dieciocho,  conocemos a doña Alda, y su séquito de damas, sus funciones y sus actos. Vemos como las damas le tocan una canción y Alda se duerme.

La parte del nudo es el sueño, y va des del verso diecinueve hasta el verso cincuenta y tres cuando sueña con el azor y el águila, y cómo ésta mata al azor. La camarera le interpreta el sueño, y le dice que ese sueño es un mal augurio, que quiere significar que don Roldán ha muerto en la batalla de Roncesvalles.

El desenlace se produce cuando doña Alda recibe una carta sangrienta de don Roldán, y se confirma su muerte.

 

El romance se basa en el sueño que tiene doña Alda, y que interpretará su camarera. Aparecen diversos elementos típicos, con una simbología específica:
- Azor: aparece como símbolo del amado, representa a su querido Don Roldán, que está en Roncesvalles.

- Águila: según la camarera, el águila es ella misma, doña Alda, con quien Roldán se tiene que casar.

- Montes altos: Representan la Iglesia, dónde les han de velar. En el sueño, ella ve la muerte de su esposo. Esta águila despluma a don Roldán, lo deshace.
Al cabo de unos días, le mandarían una carta a doña Alda, con la propia sangre de don Roldán, que su esposo había muerto.

 

 

 

 

Romance de Doña Alda

 

En París está doña Alda, (8) a
la esposa de don Roldán. (7+1) a
trescientas damas con ella (8) a
para la acompañar: (7+1) a
todas visten un vestido, (8)

todas calzan un calzar, (7+1) a
todas comen a una mesa, (8) a
todas comían de un pan, (7+1) a
si no era sola doña Alda (8) a
que era la mayoral; (7+1) a
las ciento hilaban oro, (8) b
las ciento tejen cendal, (7+1) a
las ciento instrumentos tañen (8)
para doña Alda holgar. (7+1) a
Al son de los instrumentos (8)
doña Alda adormido se ha, (7+1) a
ensoñado había un sueño, (8)
un sueño de gran pesar. (7+1) a
Recordó despavorida (8) a
y con un pavor muy grande, (8)
los gritos daba tan grandes (8)
que se oían en la ciudad. (8) a
Allí hablaron sus doncellas, (8) a
bien oiréis lo que dirán: (7+1) a
-¿Qué es aquesto, mi señora? (8) a
¿quién es el que os hizo mal? (7+1) a
-Un sueño soñé, doncellas, (8) a
que me ha dado gran pesar: (7+1) a
que me veía en un monte (8)
en un desierto lugar; (7+1) a
bajo los montes muy altos (8)
un azor vide volar; (7+1) a
tras dél viene una aguililla (8) a
que lo afincaba muy mal. (7+1) a
El azor, con grande cuita, (8) a
metióse so mi brial, (7+1) a
el aguililla, con grande ira, (8) a
de allí lo iba a sacar; (7+1) a
con las uñas lo despluma, (8) a
con el pico lo deshace. (8)
Allí habló su camarera, (8) a
bien oiréis lo que dirá: (7+1) a
-Aquese sueño, señora, (8) a
bien os lo entiendo soltar: (7+1) a
el azor es vuestro esposo (8)
que viene de allende el mar, (7+1) a
el águila sedes vos, (7+1)
con la cual ha de casar, (7+1) a
y aquel monte es la iglesia (8) a
donde os han de velar. (7+1) a
-Si así es, mi camarera, (8) a
bien te lo entiendo pagar. (7+1) a
Otro día de mañana (8) a
cartas de fuera le traen; (8)
tintas venían de dentro, (8)
de fuera escritas con sangre, (8)
que su Roldán era muerto (8)
en la caza de Roncesvalles. (8)

 

 

Figuras retóricas:

      -         Aliteración: verso 5 “todas visten un vestido”; verso 32 “un azor vide volar”;                              verso 43 “- Aquese señor, señora,”.

-         Similicadencia: versos 5-7 “todas visten un vestido / todas calzan un calzar / todas comen a una mesa”; versos 11-13 “las ciento hilaban oro / las ciento tejen cendal / las ciento instrumentos tañen”; versos 16-17 “doña Alda adormido se ha / ensoñado había un sueño”; versos 44, 48, 50, 52 “bien os lo entiendo soltar / con la cual ha de casar / donde os han de velar / bien te lo entiendo pagar”.

-         Paronomasia: verso 17 “ensoñado un sueño”; verso 21 “los gritos daba tan grandes”.

-         Sinonimia: versos 11-13 “las ciento hilaban oro / las ciento tejen cendal / las ciento instrumentos tañen”.

-         Anáfora: versos 5-8 “todas visten un vestido / todas calzan un calzar / todas comen a una mesa / todas comían de un pan”; versos 11-13 “las ciento hilaban oro / las ciento tejen cendal / las ciento instrumentos tañen”; versos 28-29 “que me ha dado gran pesar / que me veía en un monte”; versos 39-40 “con las uñas lo despluma / con el pico lo deshace”.

-         Etopeya: versos 3-14 “trescientas damas con ella / para la acompañar / todas visten un vestido / todas calzan un calzar / todas comen a una mesa / todas comían de un pan / si no era sola doña Alda / que era la mayoral / las ciento hilaban oro / las ciento tejen cendal / las ciento instrumentos tañen / para doña Alda holgar”.

-         Topografía: versos 29-31 “que me veía en el monte / en un desierto lugar / bajo los montes muy altos”.

-         Personificación: verso 45 “el azor es vuestro esposo”.

-         Metáfora: verso 47 “el águila sedes vos”.

-         Antítesis: “cartas de fuera le traen / tintas venían de dentro”.

-         Metonimia: “tintas venían de dentro”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Materia de Bretaña, Mito artúrico o Leyenda arturiana, es el nombre colectivo que reciben una serie de leyendas sobre los Celtas y la historia legendaria de las Islas Británicas, especialmente aquellas centradas en el Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda. El poeta francés del siglo XII Jean Bodel creó el nombre según las líneas de su poema épico Chanson de Saisnes:

Ne sont que III matières à nul homme atandant,

ze France et de Bretaigne, et de Rome la grant.

Hay tres ciclos literarios que ningún hombre debería carecer:

la materia de Francia, de Bretaña, y de la gran Roma.

(Jean Bodel, Chanson de Saisnes)

El nombre diferencia la Materia de Bretaña de las otras materias: los temas de la mitológicos tomados de la antigüedad clásica, forman la Materia de Roma; y las historias de los paladines de Carlomagno y sus guerras contra los moros y los sarracenos, forman la Materia de Francia. Así, mientras que Arturo es el tema principal de la Materia de Bretaña, otras historias legendarias menos conocidas de las Islas Británicas, como las de Bruto de Troya, el Viejo Rey Cole, el Rey Lear, y Gogmagog; son también incluidas en los temas tratados por la Materia de Bretaña

 

 

 

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